Cómo los datos abiertos están cambiando el mundo

Los datos abiertos son más que una moda, llegando a convertirse en una herramienta potencialmente muy práctica para todos. ¿En qué aspectos están cambiando el mundo los datos abiertos y cómo se consigue medir su alcance e influencia? Lo analizamos a continuación.

La capacidad de transformación de la sociedad que tienen los datos abiertos se plasma en todas sus facetas. Entidades y empresas públicas, ciudadanos particulares y empresas de índole privada pueden aprovechar de diversas maneras todo el valor que ofrece la apertura de datos para una permanente evolución social.

Para poder medir de alguna manera el nivel de impacto que tienen las iniciativas de datos abiertos, expertos han desarrollado análisis en los que se fijan los factores esenciales para tal fin. En las siguientes líneas estudiaremos el grado de influencia de los datos abiertos en nuestra sociedad, no sin antes detenernos a estudiar la situación actual de los mismos.

Situación de los datos abiertos

Antes de profundizar en todo el potencial que tienen los datos abiertos para establecer un nuevo panorama en la sociedad, detengámonos para visualizar la situación actual de la apertura de datos.

En primer lugar, podemos acudir al Informe sobre la Madurez de los Datos Abiertos en Europa, elaborado por Capgemini Invent para el Portal Europeo de Datos Abiertos. En éste se miden 4 dimensiones: políticas, portales, impacto y calidad.

La madurez total cuantificada por este estudio es del 65%. Si desglosamos estos resultados según las dimensiones anteriormente mencionadas, tenemos las políticas con un 82% de madurez, los portales con un 63%, calidad 62% e impacto 50%.

Como medidas de mejora, el informe se hace eco de la necesidad de enfocar esfuerzos en la concienciación de la relevancia de los datos abiertos y su reutilización.

Como segunda fuente de información sobre la situación de los datos abiertos, disponemos del Open Data Barometer, publicado por la World Wide Web Foundation, el cual se centra en el análisis de las medidas de Open Data tomadas por los 30 gobiernos que se encuentran plenamente comprometidos en este aspecto.

Entre los aspectos positivos plasmados en este estudio, resaltar que dos tercios de los gobiernos han hecho un progreso de dos dígitos en más de cinco años y que más de un tercio ha aumentado su calificación en más de un 50%.

En cuanto a las facetas en las que se necesita una mejora, mencionar que menos del 20% de los conjuntos de datos existentes son de carácter abierto. Además, algunos países, como Reino Unido y Estados Unidos han dado pasos atrás en materia de datos abiertos.

Cómo se mide el impacto de los datos abiertos

Cómo se mide el impacto de los datos abiertos

Para conocer realmente cómo los datos abiertos están transformando nuestra realidad, habrá que establecer ciertos parámetros que sirvan para medir dicho impacto. Para ello será pertinente recurrir al análisis del GovLab de la Universidad de Nueva York.

Dicho análisis fija 5 factores de utilidad para medir el nivel de impacto de las iniciativas de datos abiertos. Estos son: definición del problema y de la demanda, capacidad y cultura, gobernanza, colaboraciones y riesgos.

Definición del problema y de la demanda

Esto exige un conocimiento en profundidad de la situación que da lugar a la necesidad de crear una iniciativa de datos abiertos para solventarlo.

Aquí se requiere un detallado estudio de los usuarios que vayan a beneficiarse de esta iniciativa, así como de las causas que originan la necesidad, la definición de los objetivos, la forma de abordar el problema y cómo se van a auditar los datos.

Capacidad y cultura

Aquí se consideran los aspectos culturales, civiles e institucionales que pueden suponer un impedimento para los beneficios que acarrean los datos abiertos.

A este nivel se consideran aspectos como los relacionados con el software y el hardware necesario para su desarrollo, los recursos humanos, económicos y de todo tipo, así como variables relacionadas con el nivel de cultura digital de los agentes implicados.

Gobernanza

En esta faceta aparecen medidas como las evaluaciones de rendimiento y de los riesgos asociados a la privacidad de los datos, políticas de apertura por defecto y del libre acceso a la información, las exigencias mínimas de calidad y capacidad de respuesta ante cambios que puedan suceder entre los usuarios y sus necesidades.

Colaboraciones

Cuando hablamos de colaboraciones nos estamos refiriendo a acciones conjuntas con instituciones e individuos dentro del mundo de los datos abiertos.

Más concretamente, para estas colaboraciones debemos tener en cuenta a gestores de datos, intermediarios, expertos en la materia de la que traten unos datos abiertos en particular, así como a otros tantos agentes del ámbito open data.

Riesgos

Por último, no es nada desdeñable contemplar todo lo relacionado con la seguridad de los datos abiertos, para ser más exactos podemos hablar de aquello que implica a la privacidad, garantizando el anonimato y la seguridad de información sensible.

En este epígrafe también debemos hacer mención como riesgo a aquellas iniciativas que datos abiertos que sólo buscan dar buena imagen de cara a la galería, sin pretender ofrecer mayores beneficios a la sociedad.

¿Cómo están cambiando el mundo los datos abiertos?

Continuando con el estudio del GovLab de la Universidad de Nueva York, este refleja 4 aspectos esenciales en los que los datos abiertos están cambiando el mundo: mejorando los gobiernos, empoderando a los ciudadanos, creando oportunidades y resolviendo problemas públicos.

La mejora de los gobiernos

Aquí se considera la mayor transparencia, la reducción de la corrupción, la mejora de los servicios públicos y en el reparto de recursos económicos, humanos y materiales.

Con la apertura de datos, los gobiernos se enfrentan claramente a una auditoría pública por parte de la ciudadanía, que exigirá total transparencia y legalidad en sus acciones.

Por otra parte, los resultados expuestos gracias a las iniciativas de datos abiertos hacen que se conozca mejor las necesidades de la población, de forma que la prestación de los servicios destinados a su satisfacción será mucho más certera y proporcionada.

El impacto de los datos abiertos en la sociedad

Empoderamiento ciudadano

Gracias a la libre disponibilidad de la información que trae consigo los datos abiertos, a lo que debemos añadirle las nuevas formas de comunicación, contamos con una sociedad mucho mejor informada.

Esta población puede tomar decisiones fuertemente sustentadas en la información, así como decidir nuevas maneras de movilizarse socialmente.

Creación de oportunidades

Una adecuada gestión y comprensión de los datos abiertos abre la puerta a una mayor innovación y a un crecimiento de las iniciativas empresariales, ya que las empresas pueden disponer y reutilizar estos datos para desarrollar y comercializar nuevos productos y servicios.

Todo esto desemboca en un crecimiento económico del tejido productivo de la región, así como en mayores tasas de empleo.

Resolución de problemas públicos

Esta mayor capacidad resolutiva por parte de ciudadanos particulares y de estamentos públicos de gestión es el resultado del desarrollo de políticas de evaluación de los problemas sociales gracias al estudio de datos.

Por poner algún ejemplo, los datos abiertos son de utilidad en la gestión de crisis sanitarias o aquellas producidas por catástrofes naturales o medioambientales.

Como hemos podido comprobar, la apertura de datos para su consulta y análisis abre un sinfín de oportunidades para todo tipo de instituciones y personas. Desde OGoov, con nuestro módulo de datos abiertos queremos aportar una solución sencilla, atractiva, escalable y a un precio accesible para facilitar a las entidades el despliegue de iniciativas de open data.

Los 8 principios básicos de los Datos Abiertos

El concepto de datos abiertos está tan en boga y se emplea en tantos entornos que muchas veces lleva a confusión, catalogando como tales a aquellos que realmente no lo son. Por ello se hace más que necesario recordar una serie de 8 pautas que caracterizan a este tipo de información y de las que hablamos en este artículo.

Resultaría extraño encontrar a alguien que no haya oído hablar a estas alturas de los datos abiertos, así como de conceptos relacionados, como Linked Open Data. Su influencia alcanza un amplio espectro de ámbitos, desde administrativos y de gobierno hasta muchas esferas del sector privado.

Esta expansión de los datos abiertos, como ocurre con tantos otros aspectos, hace que llegue a distorsionarse su definición, publicándose con la etiqueta de abiertos datos que no cumplen con los requisitos establecidos para ello. ¿Cuáles son estas exigencias? Las describimos a continuación.

¿Cómo comenzó todo?

Para conocer el origen de las exigencias a los datos abiertos tenemos que remontarnos a diciembre de 2007 y trasladarnos a Sebastopol, en California. Fue entonces cuando durante una reunión del Grupo de Trabajo de Gobierno Abierto vieron la luz los 8 pilares fundamentales que sustentan el concepto de datos abiertos.

¿Por qué era tan importante definir qué son los datos abiertos? Además de la confusión conceptual que hemos explicado anteriormente, debemos hacer hincapié en la importancia que tienen estos datos para la evolución de la democracia y de la sociedad en general.

Esta información puesta a disposición de la ciudadanía gracias al auge de internet permite que todos podamos participar de forma activa en la gobernanza y, además, permite a terceros reutilizar esos datos para desarrollar todo tipo de herramientas con las que conseguir un beneficio económico y/o proporcionar una integración de los mismos en servicios inexistentes hasta ese momento y, con una visión global, contribuye a una sociedad más avanzada.

Pero eso no es todo, guiándose por estos 8 principios para los datos abiertos, administraciones de todo el mundo y a todos los niveles (municipal, provincial, autonómico o estatal) son más eficaces y más transparentes.

¿Cuáles son los 8 principios básicos de los datos abiertos?

Una vez que nos hemos situado respecto a su necesidad y sus aplicaciones, pasemos a analizar en profundidad las premisas que, si se cumplen, permiten denominar a unos datos con la categoría de abiertos.

1.- Completos

Todos los datos públicos se ponen a disposición. Los datos públicos son datos que no están sujetos a limitaciones de privacidad, seguridad o privilegios válidos.

Con esta condición que exhorta a que toda la información que producen o colectan los gobiernos esté disponible para toda la población, se tiene la intención de que esta pueda tomar las mejores decisiones para el bien general y/o reutilizarlos en interés propio o de terceros.

Esta disponibilidad dará lugar a una evolución en múltiples facetas sociales, como puede ser el caso de las Smart Cities.

Además, podemos decir que cada uno de nosotros tenemos pleno derecho a conocer y reutilizar el contenido de los datos que contienen los gobiernos, puesto que hemos pagado por ellos a través de nuestros impuestos.

Uno de los principales impedimentos con los que podemos topar a la hora de aplicar este primer principio, es el hecho de que mucha de esta información gubernamental aún no se ha digitalizado. Por tanto, esta conversión a formato electrónico reutilizable es apremiante para las administraciones que estén más rezagadas en este sentido.

2.- Primarios

Los datos se recogen en la fuente, con el más alto nivel de granularidad, no hay agregaciones o modificaciones.

Este principio exige que para que los datos abiertos sean tales, deben adoptar tres cualidades ineludibles:

  • Nivel alto de detalle.
  • Vírgenes, es decir, no deben haber sufrido ninguna criba ni tratamiento previo. Deben presentarse exactamente igual que como surgieron de la fuente primitiva.
  • Puede comprobarse su origen y las referencias que contienen, de forma que cualquiera pueda verificar su validez.

Entendemos que este principio basa su razón en la objetividad y transparencia, y que gracias a esta segunda condición se facilita que el reutilizador de esta información pueda procesar los datos no “cocinados” según mejor le convenga.

3.- Oportunos

Los datos se pondrán a disposición tan pronto como sea necesario para preservar el valor de los datos.

Alguna información solamente tiene valor durante un tiempo determinado, por este motivo hay que publicarla cuanto antes y mantenerla actualizada periódicamente. Por supuesto, si estos datos se brindan en tiempo real, estaremos ante una situación óptima.

Por esta razón, en OGoov se ha desarrollado el módulo Real Time Open Data (RTOD), un middleware que permite el acceso en tiempo real a contenidos proporcionados por diferentes fuentes de forma automatizada, incorporándolos en varios formatos al catálogo de datos abiertos de la organización.

La cantidad de datos abiertos en tiempo real no es todo lo abundante que debería, siendo esta una mejora a tener en cuenta, tal y como indica el Informe sobre madurez de los Datos Abiertos en la Unión Europea.

Principios de los datos abiertos

4.- Accesibles

Los datos están disponibles para la gama más amplia de usuarios con la más amplia gama de propósitos.

Es fundamental que los datos abiertos puedan ser consultados por todos los ciudadanos, implicando esto a personas con algún tipo de discapacidad.

Pero eso no es todo, la información referente a Open Data debe ser interoperable, o lo que es lo mismo, debe poder ser accesible independientemente del software y el hardware con el que se acceda a ella. Para alcanzar esta meta, debe publicarse con los estándares y protocolos actuales que marca la industria, a la vez que en formatos alternativos cuando así se requiera para la reutilización.

Los datos no son accesibles si sólo pueden obtenerse a través de un formulario web o si las herramientas automatizadas no pueden acceder a los mismos debido a un archivo robots.txt, o cualquier otra política o restricción tecnológica.

5.- Procesables por máquinas

Los datos se estructuran razonablemente para permitir el procesamiento automatizado.

Al publicar datos siempre debemos incluir formatos cuya codificación permita el procesado automático. Estos formatos deben estar adecuadamente documentados y aclarados.

Esto significa que debe evitarse la publicación de datos en formatos no estructurados, como textos libres, archivos PDF o aquellos de carácter gráfico, como JPG o PNG, y si estos se exponen deberían estar acompañados versiones en formatos estructurados (CSV, XML, JSON, RDF, etc.).

6.- No discriminatorios

Los datos están disponibles a cualquier persona, sin necesidad de registro.

Para que un conjunto de datos sea abierto, debe poder accederse a ellos sin necesidad de aportar ningún dato identificatorio, como podría ser un usuario y contraseña, entre otros métodos de autenticación. Esto se debe a que, mediante estas prácticas se está dificultando la distribución de contenido público.

Deben de ofrecerse todas las facilidades de acceso a los mismos sin necesidad de registro o autenticación tanto a través de interfaces web como de APIs públicas al efecto.

7.- No propietarios

Los datos están disponibles en un formato sobre el cual ninguna entidad tiene el control exclusivo.

Es necesario que los datos publicados lo estén en un formato abierto, para así facilitar su acceso gratuito a todos, así como su reutilización. Si se da la situación de que se cataloguen datos en formato propietario, estos mismos deberán tener su homólogo en un formato abierto.

Por tanto, tendrán prioridad los archivos con extensiones como CSV, XML, SVG, etc.

8.- Libres de licencia

Los datos no están sujetos a ningún derecho de autor, patentes, marcas o regulación. Se permiten restricciones razonables de privacidad y seguridad.

Para permitir la redistribución, reutilización y comercialización de estos datos, deben tener una licencia abierta como pueden ser la CC0, CC-BY, PDDL, ODC-BY, etc.

Esta condición excluye los impedimentos surgidos de los derechos de autor o de patentes. Por otro lado, esto no implica que no se deban tener en cuenta las políticas relacionadas con la privacidad de la información personal.

A través de portales de datos abiertos, como los desplegados usando la plataforma OGoov, las Administraciones Públicas pueden poner a disposición de la ciudadanía datos que dispongan de una licencia abierta que facilite la redistribución, reutilización y comercialización de los mismos.

¿Se cumplen estos principios?

Una vez que hemos dejado claro qué condiciones deben cumplir los datos abiertos para ser considerados como tales, es oportuno analizar hasta qué punto los países cumplen con ellas. Para ello nos será de gran utilidad el informe que analiza el nivel de madurez de las iniciativas de datos abiertos de la Unión Europea, que hemos mencionado anteriormente.

En este informe se evalúan 4 aspectos dentro de los datos abiertos, políticas, impacto, portales y calidad. Como media, los resultados obtenidos fueron:

  • Políticas: 82%.
  • Impacto: 50%.
  • Portales: 63%.
  • Calidad: 62%.

En lo que incumbe a España, esta se encuentra a la cabeza en cuanto a madurez de sus datos abiertos, siendo sus resultados: políticas (93%), impacto (97%), portales (78%) y calidad (78%).

De este informe podemos extraer que, aunque estamos inmersos en una tendencia positiva, el margen de mejora es amplio. Por ejemplo, hay conjuntos de datos que contienen errores en sus distribuciones, que son incompletos o están poco detallados. Esto imposibilita tanto a la ciudadanía como a reutilizadores hacer un uso práctico de ellos.

Desde OGoov ofrecemos soluciones para facilitar que los diferentes conjuntos de datos de los que disponen los organismos públicos y que deben estar a disposición de todos en portales y catálogos como los desplegados por nuestra plataforma, se ajusten a estas exigencias (y a la legislación española y europea) y que todo ello pueda ser implementado con un alto nivel de automatización y mínimo impacto sobre la organización que los publica.

De esta forma daremos un paso muy importante en un mayor aprovechamiento de una información de un valor incalculable para el progreso de la sociedad.

El periodismo de datos, ¿es posible en España?

El periodismo de datos ha dado en los últimos años un paso de gigante beneficiándose de las medidas legales y tecnológicas de apertura de datos y transparencia. ¿Cuál es el panorama actual de esta rama periodística y qué hacen las diferentes entidades para facilitarla?

La especialidad periodística basada en la recolecta y análisis de grandes cantidades de datos tiene su germen en la década de los 60, empleando entonces los limitados recursos tecnológicos con los que contaban.

Fue en ese momento cuando los profesionales de la comunicación empezaron a ser conscientes de todo aquello que podía ofrecerles para informar de forma veraz a la sociedad y realizar la labor de contrapoder social y de auditores de los poderes políticos que caracteriza a la profesión periodística.

Como es fácilmente deducible, el periodismo de datos se ha potenciado exponencialmente con la popularización de internet, la irrupción de los datos abiertos y de las nuevas tecnologías de tratamiento de datos, como el Big Data.

Llegados a este punto, conviene preguntarnos en qué situación se encuentra el periodismo de datos en España y si esta situación actual permite su desarrollo con absoluta normalidad. Buscamos la respuesta a este interrogante a continuación.

Periodismo de datos y transparencia

Una de las principales cuestiones que debemos resolver es si existen niveles de transparencia suficientes por parte de las entidades públicas españolas como para poder desarrollar con total normalidad el periodismo de datos.

Para extraer conclusiones de valor es de gran ayuda el trabajo realizado por Leonardo La-Rosa y Teresa Sandoval-Martín, de la Universidad Carlos III, titulado La insuficiencia de la Ley de Transparencia para el ejercicio del Periodismo de datos en España, que intenta analizar las consecuencias de la Ley 19/2013 y el portal de transparencia del gobierno español al periodismo de datos, así como la reacción de los periodistas a estas iniciativas. Para ello se llevaron a cabo entrevistas a periodistas de diferentes medios y una investigación profunda de hemeroteca.

Como resumen de las entrevistas, podemos concluir que, como bien indica el título de la investigación, la Ley de Transparencia y el portal de transparencia del gobierno debería ayudar mucho más de lo que hace actualmente al ejercicio del periodismo de datos y en cambio, en algunos casos, llega incluso a dificultarlo.

Los entrevistados apuntan que no se cumplen los plazos definidos por la ley, llegando la información solicitada con excesiva tardanza, si es que no es denegada con relativa facilidad. Sus respuestas también reflejan el hecho de que los datos ofrecidos en los respectivos portales de transparencia carecen de utilidad práctica para el desarrollo de su trabajo.

En cuanto al estudio de las publicaciones periodísticas, se analizaron 93 artículos, lo que más llama la atención es que sólo 9 noticias no tuvieron como fuente alguna opinión interesada, como pueden ser partidos políticos e instituciones directamente implicadas.

Periodismo de datos

Cómo acceden los periodistas españoles a los datos públicos

Uno de los factores que merece la pena estudiar más a fondo es el modus operandi de los periodistas a la hora de acceder a estos datos de manejo público. Para ello haremos uso del estudio comparativo sobre el acceso a los datos públicos por parte de periodistas españoles y suecos, titulado The Promise of the Transparency Culture.

Para materializar este estudio se utilizaron entrevistas semiestructuradas con diez periodistas que trabajaban en cinco organizaciones de noticias españolas y cinco suecas. Además, los resultados se apoyaron en una encuesta dirigida a 96 periodistas de datos españoles y 84 suecos que contenía 17 preguntas sobre periodismo de datos y datos públicos.

Los resultados revelan que el 50% de los periodistas españoles han pedido información a las autoridades públicas varias veces, además, casi una quinta parte de los periodistas de datos españoles nunca han solicitado información pública.

En referencia a los principales retos de los periodistas de datos españoles, el estudio destaca el acceso a los propios datos, las habilidades estadísticas y la transparencia pública. Además, resalta que la simplificación del proceso de acceso a datos públicos no satisface las expectativas.

Al igual que en el estudio comentado en el apartado anterior, estos entrevistados también muestra su queja sobre la lentitud en la entrega y las denegaciones de cierta información. También ponen sobre el tapete un conflicto entre la Ley de Transparencia y otras leyes que pueden tener prioridad sobre la primera.

Iniciativas

Sólo hay que echar un vistazo a los principales medios de comunicación para ser conscientes de que el periodismo de datos va alcanzando ciertas cotas de protagonismo. Artículos de diversa índole, a menudo acompañados de una importante cantidad de gráficos e infografías atestiguan esta tendencia.

Es por ello que se pretenda visibilizar y fomentar esta disciplina, así como a los profesionales que la ejercen. Con esta finalidad Los profesores del Máster en Innovación en Periodismo de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche han dado forma a la primera lista de profesionales relacionados con el periodismo de datos en España y Latinoamérica, que cuenta con más de 300 miembros. Con esta herramienta también se pretende aumentar la interacción entre este tipo de profesionales de la información, de forma que se originen sinergias de alto valor para el sector.

Como ejemplo de aplicación del periodismo de datos podemos destacar el Taller La España vacía, en el que el grupo de periodismo de datos de Medialab-Prado recopiló los resultados de los trabajos realizados sobre La España vacía, proyecto que se encarga de demostrar la evolución demográfica del país a partir de datos abiertos. A partir de estos datos, diversos grupos multidisciplinares desarrollaron informaciones, aplicaciones y proyectos.

Algunos portales de datos abiertos incluso reflejan en alguna de sus secciones como repercute la información que ofrecen en el ámbito periodístico, como es el caso del de la ciudad de Madrid, que muestra una recopilación de las noticias publicadas que se han basado en los distintos datasets que ofrece dicho portal.

En definitiva, como respuesta a la pregunta que da título a este artículo, podemos decir que el periodismo de datos por supuesto que es posible en España, como prueban la mayor presencia de trabajos relacionados con el estudio de datos y las diversas iniciativas relacionadas.

Buena culpa de este crecimiento del periodismo de datos la tienen los portales de datos abiertos. Aportando un valor añadido aquellos que facilitan el análisis de los datos publicados presentados de manera clara mediante tablas, gráficos y/o mapas, lo cual facilita y agiliza la labor del profesional de la comunicación y la posterior comprensión por la ciudadanía. Un ejemplo de ello lo podemos encontrar en OGoov, la Plataforma que permite el despliegue de Portales de Datos Abiertos desarrollada por Viafirma.

Sin embargo, existe un amplio margen de mejora, sobre todo por parte de las instituciones públicas y ciertas reticencias a la hora de facilitar la información solicitada, así como la lentitud de los procedimientos burocráticos para conseguir dicha información y la falta de contenido verdaderamente interesante en los catálogos de datos abiertos. Defectos que hay que empezar a solucionar lo antes posible.

Última edición del Open Data Barometer

Muchos países se han comprometido con los datos abiertos. La última edición del Open Data Barometer se centra en estos gobiernos para analizar si realmente están llevando a cabo las medidas necesarias y si se está realizando un progreso real en esta materia. A continuación, analizamos este último informe publicado por la World Wide Web Foundation.

Año tras año, la World Wide Web Foundation, fundación fundada por Tim Berners-Lee, creador de la World Wide Web, dedica un informe a analizar el estado actual de los datos abiertos en todo el mundo. 2018 fue un año importante para esta organización ya que marcaba el décimo aniversario desde que se reunieron para establecer los ocho principios esenciales para la apertura de datos gubernamentales.

Desde entonces, la fundación ha estado colaborando estrechamente con gobiernos para que abran su información al público general y ofrecer a los ciudadanos nuevas formas de participar en su comunidad.

La Edición de los Líderes

La última edición del Open Data Barometer, publicada en septiembre de 2018, tiene por título “Barómetro de los Datos Abiertos – Edición de los Líderes”, ya que se centra en el desempeño de los gobiernos líderes (treinta, en total) a lo largo de esta década y establece unas directrices básicas para que se continúe por la senda correcta.

Se ha denominado líderes en este informa a estos treinta gobiernos porque asumieron de alguna forma un compromiso con los datos abiertos, ya sea firmando la Carta de los Datos Abiertos o mediante la adhesión a los Principios de los Datos Abiertos para la lucha contra la Corrupción del G20.

Esto no implica que estos gobiernos hayan realizado grandes avances en esta materia, ya que todavía ninguno ha llevado a cabo los cambios organizativos necesarios para que los datos abiertos sean la norma.

Aun así, estos compromisos se han demostrado que son importantes y suponen una diferencia. Las puntuaciones de la Edición de los Líderes son de dos a tres veces mayores que en la Cuarta Edición (ya en su momento la analizamos en profundidad), que contaba con 115 países en total.

Las conclusiones de esta edición son bastante alentadoras para los países líderes, pero tampoco están exentos de tendencias preocupantes que el informe viene a señalar. Para empezar, dos tercios de los gobiernos han hecho un progreso de dos cifras en más de cinco años y más de un tercio ha aumentado su nota en más de un 50%.

Sin embargo, tal y como decíamos, no todo son buenas noticias y el informe señala varias cuestiones que necesitan grandes mejoras. Por ejemplo, menos de 1 de cada 5 conjunto de datos son abiertos, con lo cual hace un flaco favor por la apertura de los datos gubernamentales.

Además, los gobiernos que antes eran líderes ya no lo son, como el Reino Unido. Este país, antiguamente el número uno en este aspecto, ha ido reduciendo su puntuación a lo largo de estos últimos cinco años. Estados Unidos es otro de los países destacados por ser incapaz de mantener su posición como líder. Su puntuación ha caído once puntos.

Clasificación de los líderes

En esta última edición del Open Data Barometer, Canadá y Reino Unido se encuentran en la primera posición con una puntuación total de 76, seguidos por Australia (75), Francia (72) y Corea del Sur (72). Aunque Reino Unido se encuentra en una posición privilegiada, su puntuación desde la primera edición ha disminuido en cuatro puntos, mientras que Canadá ha ganado dieciocho en estos años.

Clasificación Open Data Barometer

En líneas generales, esta edición se caracteriza por un progreso en la apertura de los datos y una mayor aprobación y mejora de las políticas y prácticas de datos abiertos, aunque sigue habiendo diferencias en los ritmos.

México es el país que más rápido ha crecido, aumentando en 33 puntos en tan sólo cinco años. También hay otros países con un ritmo de progreso envidiable como Corea del Sur, Colombia, Ucrania, Japón y Uruguay, con más de 20 puntos desde la primera edición.

Mayores mejoras de puntuación históricas

Sin embargo, también hay otros países que no se encuentran en tan buena posición y no ha habido un progreso destacable en estos últimos años. Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, Chile y Costa Rica son algunos de los gobiernos que han retrocedido o han mejorado muy ligeramente. Hay que tener en cuenta que todos estos ejecutivos se han comprometido con la apertura de los datos.

La conclusión más negativa que nos deja el informe es que los gobiernos siguen sin considerar los datos abiertos como una prioridad, sino como un proyecto secundario. Por eso es necesario una mayor inversión en la gobernanza de los datos abiertos y no simplemente promesas que acaban en saco roto. El subtítulo del informe de este año hace referencia a esto mismo: “De la promesa al progreso”.

En vista de esta situación actual sobre los datos abiertos, el informe concluye que la acción más importante que los gobiernos realicen el progreso necesario es invertir los recursos necesarios para crear las políticas, prácticas e infraestructura que servirán como base para el impulso de la apertura de datos.

La fundación también ha emitido tres recomendaciones específicas para mejorar. Para empezar, llevar a cabo un plan que tenga la apertura por defecto, el cual debe estar sustentado en una serie de planes, directrices y procedimientos que hagan posible compartir estos datos de manera proactiva.

También es necesaria la construcción y consolidación de infraestructuras, mejorando así la calidad y la interoperabilidad de los datos abiertos. Por último, la publicación de los datos debe tener un propósito, por lo que es necesaria la colaboración con grupos de ciudadanos para identificar los problemas que los datos abiertos son capaces de solucionar. Una vez publicados los conjuntos relevantes, se debe analizar cuál ha sido su impacto y si se ha cumplido el objetivo deseado.

Lecciones aprendidas de ediciones pasadas

Los cinco años en los que se han publicado el Barómetro de Datos Abiertos han ofrecido mucha información interesante que nos ayuda a tener una idea general de la situación, tanto por su alcance temporal como geográfico.

Aunque los datos abiertos se han convertido en algo “relativamente popular”, la apertura real no se ha producido, tal y como demuestra que menos del 10% de los conjuntos de datos analizados son abiertos. Además, incluso en los casos que los datos están disponibles, suelen estar incompletos o no tener la suficiente calidad.

La voluntad política puede resultar determinante para que la apertura de datos resulte un éxito o un fracaso. El momento más complicado es en la fase de asignación de recursos e inversión. En algunos casos, se apuesta por una falsa apertura, mediante la cual se publica la información de forma selectiva sin tener en cuenta los principios de los datos abiertos y con el único objetivo de ofrecer una mejor imagen.

A pesar de que los gobiernos líderes se han comprometido a crear una infraestructura sólida y una comunidad a su alrededor, estas promesas no se hacen reales y no se materializan en una inversión tangible.

En cuanto a la parte legislativa, los datos abiertos tampoco están recibiendo un gran apoyo a lo largo de estos últimos años. Al no haber una legislación fuerte sobre el derecho de acceso a la información, los ciudadanos no pueden exigir los resultados a los gobiernos y estos no necesitan rendir cuentas.

Por último, no se está actuando correctamente en la fase de análisis, por lo que no contamos con información suficiente para conocer el impacto y beneficio reales que tienen los datos abiertos. La mayoría de programas no cuentan con una evaluación a posteriori y los pocos estudios que hay se centran en partes anecdóticas.

Un año más, el Open Data Barometer nos ayuda a conocer la situación real de los datos abiertos en todo el mundo. En esta Edición de Líderes, nos quedamos con el notable progreso que han realizado algunos países en esta materia, aunque todavía no se percibe un compromiso real por parte de los gobiernos para crear una infraestructura sólida, con inversiones suficientemente grandes.